Escrito dirigido a profesionales de salud mental 

El presente texto tiene como finalidad exponer mi situación clínica actual desde mi experiencia personal y dejar constancia de determinados hechos relevantes, con el objetivo de que puedan ser valorados desde una perspectiva profesional, ética y clínica. 

Llevo aproximadamente veinte años bajo tratamiento psiquiátrico continuado, durante los cuales he seguido las indicaciones médicas que se me han prescrito. A lo largo de este periodo he sido evaluado por distintos psiquiatras. De forma reiterada, a lo largo de los años, he solicitado que se revise mi situación clínica y mi tratamiento, sin que conste que dichas peticiones hayan dado lugar a una reevaluación efectiva y actualizada. 

La respuesta recibida de forma sostenida ha sido la de mantener el tratamiento sin modificaciones, bajo la premisa de que la situación debe continuar tal y como está. Esta forma de abordaje, mantenida durante un periodo tan prolongado, ha generado en mí una sensación persistente de indefensión como paciente, al no percibir una valoración individualizada de mi estado actual. 

En la actualidad continúo recibiendo medicación psiquiátrica inyectable de larga duración. Según mi percepción y experiencia actual, mi estado psicológico es estable. No presento sintomatología psicótica activa ni alteraciones graves del pensamiento. El malestar que persiste en este momento se relaciona fundamentalmente con dolores físicos y secuelas emocionales derivadas de acontecimientos pasados, más que con una descompensación psiquiátrica actual. 

Por el contrario, el tratamiento que continúo recibiendo me genera efectos secundarios persistentes, los cuales afectan de manera significativa a mi calidad de vida. Estos efectos han sido comunicados en distintas ocasiones, junto con la solicitud de una revisión del tratamiento. No obstante, hasta la fecha no se ha producido una modificación del mismo ni una reevaluación que tenga en cuenta mi situación presente. 

Considero necesario dejar constancia de la existencia de inexactitudes objetivas en varios de los informes psiquiátricos que se me han entregado a lo largo del tiempo. En dichos informes se señala reiteradamente que mi profesión es la de taxista, dato que no es correcto. Mi actividad laboral ha estado siempre vinculada a la construcción y a trabajos de reformas. Este tipo de error, relativo a datos básicos de mi historia personal, resulta relevante a la hora de valorar la fiabilidad global de la información recogida. 

Asimismo, en algunos informes se indica que abandoné el tratamiento durante el periodo de la pandemia por COVID-19, afirmación que no se ajusta a lo ocurrido. Durante dicho periodo estuve en contacto con la enfermera del centro, dado que estaba cuidando a mi madre, quien contrajo el COVID, contagiándome posteriormente a mí. En ese contexto, fue la propia enfermera quien me indicó que, debido a la situación sanitaria y al riesgo de contagio, no acudiera al ambulatorio ni al centro de salud mental. Como consecuencia de ello, estuve aproximadamente un año, o algo más de un año, sin recibir la medicación, no por decisión propia ni por falta de adherencia, sino siguiendo indicaciones sanitarias en un contexto excepcional. 

Estas aclaraciones se consideran relevantes, ya que influyen directamente en la interpretación clínica de mi historial y en la valoración de mi grado de cumplimiento terapéutico. 

Con el objetivo de aportar transparencia, voy a publicar en esta web los informes psiquiátricos que me han sido entregados a lo largo de los años. Dichos documentos serán publicados anonimizando los nombres, firmas y números de colegiado, con el fin de preservar la identidad de los profesionales. La publicación de estos informes no tiene como finalidad señalar ni acusar a ninguna persona concreta, sino mostrar el recorrido clínico completo, permitir una comprensión objetiva del caso y evidenciar la ausencia de revisiones significativas pese al tiempo transcurrido. 

Quiero dejar constancia expresa de que no rechazo la atención psiquiátrica, ni niego haber atravesado episodios de sufrimiento psicológico en el pasado. Precisamente por respeto a los principios de la buena práctica médica, considero que un tratamiento mantenido durante aproximadamente dos décadas debería ser objeto de revisiones periódicas, especialmente cuando el paciente se encuentra clínicamente estable y manifiesta efectos adversos relevantes. 

No solicito decisiones precipitadas ni actuaciones irresponsables. Solicito escucha, valoración clínica actualizada y revisión del tratamiento, incluida la posibilidad de ajustar, reducir o retirar la medicación, siempre que así se considere clínicamente indicado. Mantener de forma indefinida un tratamiento que actualmente me genera más perjuicio que beneficio considero que merece, al menos, una reevaluación profesional. 

El presente escrito y la documentación que lo acompaña tienen como único propósito dejar constancia de una situación real, corregir errores objetivos y facilitar una valoración clínica justa, actualizada y basada en mi estado actual 

 

ANTE TANTA ESTUPIDEZ QUE TENGO QUE HACER